11 de febrero, Día Internacional de la mujer y la niña en la ciencia

In Principio Erat Verbum

“Lograr la igualdad de género requiere la participación de mujeres y hombres, niñas y niños. Es responsabilidad de todos.”

Ban Ki-Moon

Con el tiempo no solo se ha comprobado, sino que se ha reconocido el valioso aporte de los científicos al desarrollo de la humanidad, y el trabajo y compromiso de las mujeres ha determinado este campo en gran escala. Lamentablemente, durante décadas, las niñas y mujeres han sufrido un constante sesgo de género, limitando desde su acceso a las escuelas e institutos de educación hasta el plagio o nulo reconocimiento de investigaciones.

Los aportes de las mujeres a distintas áreas, académicas, políticas, sociales, económicas y de ciencia se han convertido en un parteaguas para el mundo entero; su tenacidad, perseverancia y decisión han permitido que la humanidad sea testigo de descubrimientos que han hecho posible la creación de vacunas, la identificación de elementos químicos, el estudio de estructuras complejas de moléculas e incluso su injerencia en la NASA logró la solución de complejos cálculos matemáticos que definieron el rubro aeronáutico y aeroespacial.

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A pesar de que hemos sido testigos de sus notables aportes, aún en nuestros días continúan siendo víctimas de disparidades, de acuerdo a datos de la investigación Descifrar el código: La educación de las niñas y las mujeres en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas publicada por Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura tan solo 17 mujeres han ganado el Premio Nobel de física, química o medicina desde que Marie Curie lo obtuvo en 1903, en comparación con 572 hombres; y actualmente, únicamente el 28% de todos los investigadores en el mundo son mujeres.

La disparidad en los números no se da por causalidad, son muchas a las niñas y mujeres que, por discriminación, normas sociales, obstáculos socioeconómicos, estereotipos, sesgos culturales, matrimonios forzados o embarazos a temprana edad, etc. se les impide avanzar en rubros como la ciencia o ingresar en ámbitos donde se ha establecido de forma sexista que deben ser predominados por hombres; y es justamente frente a estos retos que la formación académica juega un papel fundamental, no sólo para eliminar los obstáculos y permitir la igualdad de oportunidades, sino que además los sistemas educacionales son los que pueden estimular el interés de las niñas y mujeres a continuar con estudios a nivel posgrado.

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Estamos viviendo en una era de descubrimientos cruciales, los cuales han impactado en la forma de percibir y resignificar la vida; es innegable que nuestra existencia se ha transformado con el paso de los años, hoy más que nunca la ciencia debe convertirse en una prioridad para las agendas nacional y mundial, pero además debe ser inclusiva y buscar el impulso de las niñas y las mujeres.

Debemos continuar analizando cómo han sido diseñados culturalmente los roles entre hombres y mujeres, para evitar que en ninguna área existan funciones determinadas por género, identidad sexual u origen étnico, y es que, si bien el día de hoy se conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, éste debe utilizarse para recordar que las diferencias entre seres humanos no son limitantes, sino que precisamente en ellas radica la fuerza con la que lograremos el desarrollo integral.

*Analista en temas de Seguridad, Justicia, Política y Educación.

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