3 TIEMPOS

darDOS con garlito...

Garlito

Entonces cuando el mono recolector, quién de los árboles ha hecho su hogar, guarida, abastecedor de alimento, protección para las familias, poder colectivo, posibilidad de reproducirse y llevar una vida relativamente feliz, se le terminan los árboles, el bosque queda atrás, la sabana y las planicies ahora son el horizonte; en tierra, levanta la cabeza, la mirada al frente, se apoya en sus extremidades traseras y decide, abandonar la seguridad de las copas de los árboles, por el delicioso aroma que percibe a lo lejos y extrañas criaturas en lontananza: por supuesto Desmond Morris lo describe de una manera apasionante en El mono desnudo, intenta una mirada no humana, describir a la nueva especie descendida de los árboles.

Comidita

Alimentarse, es una necesidad vital, principal y primera función de un organismo vivo para continuar, eso, vivo; comer, es una función cultural y social, se obtiene del entorno natural, se adapta a las necesidades cotidianas y colectivas; alimentarse es un acto inconsciente, comer es encontrar el gusto a ese acto animal y depurarlo; la gastronomía es la ciencia que humaniza el acto animal de comer; en una de las narraciones del libro Gog, Giovanni Papini, describe que el personaje se ve obligado a comer en un restaurante moderno, asegurando pese a todo refinamiento “humano”, el acto de comer sigue siendo el acto más animal; posteriormente el artista surrealista, Luis Buñuel, en la cinta, El discreto encanto de la burguesía, nos muestra que el acto más anti-humano y vergonzoso es comer, se invita a los amigos más preciados a pasar al retrete.

Antojitos

El fracaso alimentario de México, ese que se obtuvo culturalmente al propiciar a la población productos sustitutos de verdaderos alimentos, con el propósito de instaurar un capitalismo ultra salvaje, el desayuno del mexicano eran galletas, pastelillos con la imagen de un ganso, refrescos de líquido negro en exceso azucarados; más de una generación de compatriotas se alimentó así, sí por la pobreza, sí por la ignorancia, sí por sostener que eran más dañinos los antojitos mexicanos, las fritangas, pero sobre todo, sí porque tuvimos un Estado que propició esas chatarras alimentarias y enseñó a los niños y niñas, incluso a sus padres, era mejor, lo hoy ya señalado como veneno en las etiquetas negras o sellos, que tacos, quesadillas, tlacoyos o tamales.

El fracaso alimentario mexicano, nos ubica en el primer lugar de obesidad infantil en el mundo, la diabetes y enfermedades cardiovasculares y muy mal parados ante la pandemia Covid-19. Las complicaciones del virus dependen directamente de enfermedades producidas por una mala alimentación, promovida por los gobiernos del régimen anterior; comer, alimentarse, es un aprendizaje cultural, antropológico, histórico, gozoso; un pueblo mal alimentado no podrá enfrentar los horizontes que propone la nueva zoología humana. 

Hoy quizá sin darnos cuenta… ¿Estamos descendiendo de otros árboles para sobrevivir?

¡Quédate en casa!

Rolando García

Pachuqueño, periodista guionista, registrando la historia cotidiana de todos los días