Alcaldes Bonsái

Agujeros Negros

A cinco meses de distancia de la toma de posesión de 82 ayuntamientos en un alto porcentaje de ellos solo se escuchan lamentos y quejas por la falta de recursos o por la condición en que encontraron las administraciones municipales: sin recursos, sin parque vehicular, con obras inconclusas pero sobre todo con recortes presupuestarios que limitan sus posibilidades de dar respuesta a las demandas ciudadanas y cumplir sus compromisos de campaña.

Son poco los ayuntamientos que buscan alternativas y su tarea tiene satisfecha a la población, casos concretos Tulancingo de Bravo, Huejutla de Reyes, Mineral de la Reforma, Tula de Allende; pero otros van de conflicto en conflicto o bien los presidentes municipales enfocan sus esfuerzos a tareas que nada tienen que ver con el bien gobernar y administrar las finanzas de sus municipios.

Así se ve al de San Salvador, Armando Azpeitia Díaz, que está más preocupado por la reapertura de las escuela normal Luis Villarreal (El Mexe) que por atender a sus gobernados, lo que le acarrea fuertes críticas o bien la presidenta de Tepeapulco, Marisol Ortega López, que desde el inicio mantiene pugnas internas y dedica sus esfuerzos a cumplir las órdenes del diputado local, Rafael Garnica Alonso, vice coordinador político del Clan Universitario.

En este momento los presidentes municipales juegan un papel político estratégico particularmente los 55 que provienen de los partidos que integran las coaliciones Va por México y Va por Hidalgo, porque su operación política y el trabajo realizado se debe ver reflejado el 6 de junio en las urnas electorales a favor de sus candidatos a diputados federales y locales.

Pero no en todos los casos será así, hay quienes han mostrado que después de haber ganado la elección del 18 de octubre en estos cinco meses de gobierno no han podido o no han querido crecer y que poco o nada retribuyen a los partidos políticos que los llevaron a gobernar sus municipios y en algunos casos son un lastre y se ganan el calificativo de Bonsái, porque no crecen.