Artesanías Domitzu: una labor de rescate y herencia familiar

Consolidado oficialmente como un grupo en 2017

Como parte de una labor de rescate, en la comunidad El Mejay, municipio de Chilcuautla, se formó el colectivo Artesanías Domitzu dirigido por las maestras de telar de cintura Martina García Cruz y María Trinidad González García.

En una actividad que prevalece por un intercambio de saberes a través de generaciones y que es sustento económico en distintas partes del estado, como en la mayor parte del trabajo artesanal, esta labor se conoce y se ejerce desde muy temprana edad.

“La herencia viene desde mi bisabuela, quien siempre se dedicó al telar de cintura; ya mi abuela y mi mamá en este aprendizaje comenzaron a emplear otros materiales, como el algodón y la lana, no solo el ixtle y el ayate, así como nuevas técnicas que ahora yo también comparto a nuevas generaciones”

Trinidad González
Martina García Cruz /Foto: Especial

Artesanías Domitzu surgió como una iniciativa familiar integrada por seis personas, en la que se sumaron colaboradores, actualmente 15, para consolidarse oficialmente como un grupo en 2017.

“Nuestra actividad comenzó impartiendo cursos sobre el telar de cintura, a modo de rescate, porque 20 años atrás estuvo en peligro de perderse, con el tiempo comenzamos a incorporar otras técnicas en prendas, como bordados y deshilados”.

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Reconocimiento al trabajo artesanal

Trinidad González explica que si bien existen instituciones que se han preocupado por apoyar el trabajo de artesanos, aún queda mucho por hacer, principalmente en el aspecto legislativo, en las condiciones laborales, obligaciones y derechos.

“Nosotros como artesanos debemos valorar nuestro trabajo, ya que por muchos años esta labor se ha visto solo como una forma de presumir convenientemente, y se debe ver la importancia de este aporte tanto económico como cultural en el desarrollo de las comunidades”.

Detalla que cada vez hay más jóvenes interesados en el ejercicio de los artesanos, no obstante, a la par se dispara el plagio de técnicas ancestrales, por lo cual considera preciso la capacitación dirigida en distintos ámbitos para el sector.

Ejercicio de proyección y pandemia

Como desde hace ocho años, el colectivo ha llevado a cabo pasarelas para mostrar sus piezas, favoreciendo la economía del grupo artesanal y el reconocimiento a lo largo y ancho del estado.

“Comenzamos con una pasarela pequeña en la comunidad, pero tuvo tal aceptación que decidimos replicarla en Pachuca, Ciudad de México y Querétaro”.

Foto: Especial

Las redes sociales se convirtieron en el principal aliado para la subsistencia del grupo artesanal, generando ventas a distancia mediante envíos por paquetería, llegando al que considera el mercado más difícil, Hidalgo.

Del mismo modo y como parte de su actividad creativa y de fomento artesanal, en Domitzu elaboran de manera anual piezas únicas que participan en convocatorias y concursos a nivel estatal y nacional.

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Distinciones y reconocimientos

“La dedicación con la que preparamos estas piezas provoca que sean reconocidas, una de ellas es el pergamino elaborado en telar de cintura que aparece en la portada de la Constitución en diferentes lenguas, convocatoria en la que participamos hace cinco años”.

Por su labor y participación en distintos eventos y convocatorias estatales, nacionales e internacionales han sido acreedores a importantes reconocimientos, uno de ellos es el nombramiento en el libro Grandes Maestros del Arte Popular Mexicano, colección de Fomento Cultural Banamex.

Además, el trabajo de Artesanías Domitzu ha representado a Hidalgo y a México en Roma, en el Museo del Vaticano, París y Estados Unidos, principalmente, lugares en donde han contado con un punto de venta.

Foto: Cortesía

Diseños

González García explica que como artesanos trabajan piezas tradicionales, con el propósito de conservar las técnicas y diseños ancestrales, y del mismo modo procuran innovar con otros materiales y diseños en cada pieza, estrategia que les permite llegar a un mercado más amplio.

“Esto comenzó como una forma para hacernos de un ingreso y, ahora, contribuir a otras familias, a la cultura y a que más personas tengan un sentido de pertenencia, es una satisfacción enorme. Nos sentimos muy afortunados, es más de lo que pudimos visualizar en un principio”.

«Nuestra actividad comenzó impartiendo cursos sobre el telar de cintura, a modo de rescate, porque 20 años atrás estuvo en peligro de perderse»

María Trinidad González García
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