Caso Sosa Cravioto, dudas razonables

Agujeros Negros

Cuando el 23 de febrero, a un año del homicidio de Gerardo Sosa Cravioto, fue detenido en su domicilio Fernando R., los agentes de investigación cometieron, a decir de la familia de este, una serie de abusos y excesos que violan el debido proceso para fabricar un culpable en un caso con evidente carga política por ser hijo del jefe del Clan Universitario que tiene bajo su control desde 1982 a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).

Desde el inicio acusan que el arma supuestamente utilizada en el atentado había sido plantada, esta vez en la audiencia pospuesta, otra vez la pistola fue el tema central porque el ministerio público la presentó con su peritaje y la defensa argumentó que tuvo acceso a ella un día antes, lo que impedía técnica y jurídicamente que se hiciera otro por parte de ellos, así que la audiencia se pospuso.

Pero conforme pasa el tiempo empiezan a conocerse situaciones que generan dudas en la defensa y en la familia que mantiene un movimiento denominado Fernando No lo Mató, que cada vez encuentra más respaldo de organizaciones y de sectores de la sociedad que han manifestado públicamente su solidaridad, tales como el que aparece el nombre de la esposa de Fernando R. en un informe como parte de los agentes que llevaron a cabo la aprehensión.

Además afirman que existen pruebas de que el día del homicidio el presunto responsable se encontraba en otro lugar y que nunca hubo diferencias entre él y Sosa Cravioto, porque nunca fue despedido, fue Fernando R. quien renunció como asistente de la víctima, porque emprendería un negocio propio, que por cierto también fue cateado por los agentes el día de la detención.

Así que el caso se le empieza a complicar aún más a la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH), que deberá aportar pruebas contundentes e inobjetables; por lo pronto hay dudas razonables, grave sería que la defensa demuestre que Fernando R. no cometió el homicidio y quede en evidencia el ministerio público a quien le urge cerrar este caso, que puede terminar en instancias internacionales.