Checo Pérez, primer mexicano en ganar en F1 desde hace 50 años

“Espero no estar soñando”, dijo incrédulo Checo

AP/ Bahréin. Pudo ser el peor año de su trayectoria en Fórmula Uno, pero culminó como un sueño: Sergio Pérez ganó un Gran Premio.

Después de una década en competencia, 193 carreras y 10 podios, el piloto mexicano conquistó el circuito de Sakhir, en Bahréin. “Espero no estar soñando”, dijo incrédulo Checo con los ojos cerrados y mirando al cielo en el podio mientras sonaba el Himno mexicano;

he esperado 10 años a que llegara este momento”.

El mexicano en el podio luego de la premiación( Foto: TW.

Tantas veces he soñado con escuchar el Himno Nacional Mexicano en lo más alto de la Fórmula Uno. Hay tanta gente a la que le duele ver nuestra bandera hasta arriba. Es el día más especial de mi vida y espero haga feliz a la gente de mi país. Sé que será recordado por años y espero que no sea el único triunfo”, declaró Pérez conmovido.

Este mismo año fue el primer piloto del serial en dar positivo a Covid-19. Además, Checo fue segundo en Turquía y anunció su salida de Racing Point, el equipo que le impidió de forma inexplicable subir a un podio y que al final de la competencia tuvo que reconocer que fue un grave error ordenarle ceder en la pugna.

Pérez ni siquiera tiene asegurada su participación la próxima campaña del Gran Circo tras haber sido remplazado por Sebastian Vettel.

“Quiero seguir”, dijo el jalisciense; “si no puedo estar en la parrilla el año próximo, lo estaré en 2022”.

Murió muy joven

La victoria de Pérez en un caótico Gran Premio de Sakhir es también la primera de un piloto mexicano desde que Pedro Rodríguez ganó en Bélgica, en 1970; tres años antes, el mítico conductor había conquistado el circuito de Sudáfrica en 1967. Rodríguez murió en 1971, a los 31 años de edad, en una carrera.

“Me han contado que (Pedro Rodríguez) tenía un talento tremendo. Es una pena que murió tan joven”, dijo Pérez, de 30 años; “para los mexicanos no es fácil abrirse paso en la F1 y tener éxito en este deporte. Ojalá que podamos tener a otro connacional de clase en la grilla”.

Ricardo Rodríguez, hermano menor de Pedro, también fue piloto de Fórmula Uno y durante décadas fue el conductor más joven en correr en la Gran Carpa; debutó con 19 años. Falleció durante unas prácticas en noviembre de 1962.

Esto era inusual. Pérez palpitaba que en México estaban celebrando a lo grande su triunfo, donde rápido se convirtió en tendencia en redes sociales que festejaron y convocaban a reunirse en el Ángel de la Independencia de la capital del país.

“Especialmente porque ha sido a una buena hora en México. Las carreras suelen ser a las seis de la mañana. Esta fue en domingo a las 11. Seguramente estarán disfrutando con un buen tequila”, declaró el jalisciense; “esto tiene un gran significado para mí y mi familia. Es un día enorme, un día histórico”.

El piloto de Racing Point cruzó la meta con ventaja de 10.5 segundos sobre el Renault de Esteban Ocon y de 11.9 por delante de su compañero Lance Stroll.

George Russell parecía encaminado a una sensacional victoria en su debut con Mercedes hasta que su equipo cometió un garrafal error al llamarle junto a Valtteri Bottas para suministrar combustible cuando el coche de seguridad rodaba en la pista con 25 vueltas por completar.

El repostaje de Russell fue algo lento, pero nada comparado al de Bottas, quien esperó 27 segundos mientras los mecánicos se complicaban para ajustar su rueda izquierda frontal adecuadamente. De forma sorprendente, Russell fue llamado otra vez a pits debido a que el equipo le había instalado una mezcla mixta de neumáticos.

Pese al error, el británico Russell remontó de manera brillante, del quinto al segundo puesto, acercándose a Pérez cuando sufrió un pinchazo en la rueda trasera a ocho vueltas del final.

El jalisciense, quien debutó en 2011, quedó con el camino despejado al triunfo y subió al podio por décima ocasión. Ocon lo hizo por primera vez.

El mexicano celebró tras el amargo desenlace de la semana pasada en el mismo escenario. Tuvo que abandonar a tres vueltas del final del Gran Premio de Bahréin cuando estaba por figurar dentro de los tres primeros.

Russell finalizó noveno y Bottas acabó octavo, en la que fue una humillante noche para Mercedes, que rara vez mete la pata. El ilegal cambio de neumáticos a Russell era investigado por los comisarios tras el término de la carrera.

Russell tiene contrato con Williams, pero remplazó a Lewis Hamilton debido a que el siete veces campeón mundial se recupera del coronavirus. Hamilton, quien certificó el título el mes pasado, sigue en duda para el Gran Premio de Abu Dabi, el último de la temporada.

La competencia debió ser interrumpida por un choque en la primera vuelta que fue causado por el Ferrari de Charles Leclerc, quien al tratar de no rezagarse en la largada acabó rozando el coche de Pérez. Esto provocó que el Red Bull de Max Verstappen se abriera para evitar el impacto con Pérez –quien debió recomenzar desde el último sitio– y acabó estrellándose contra el muro de protección, al igual que Leclerc.

Leclerc aceptó su responsabilidad por lo ocurrido. “Si hay un culpable, ese soy yo”, dijo el monegasco, quien tendrá que purgar una sanción de tres posiciones en la grilla para la próxima carrera.

La fortuna

El incidente que permitió a Pérez apoderarse del primer lugar provocó un profundo dolor a Russell, quien marchaba incontenible. El británico dejó atrás a Bottas con una buena maniobra y también rebasó a Stroll y Ocon, todo con un despliegue de audacia que Hamilton hubiera admirado.

Tenía 13 vueltas para darle alcance a Pérez, al frente por apenas 3.5 segundos. Unas cuantas vueltas más, el margen ya era de sólo 2.5 segundos hasta que el pinchazo del neumático estropeó el empeño de Russell.

“Estoy absolutamente destrozado”,

comentó el británico.

Pérez terminó extasiado, pidiéndole al equipo que se asegurase de que su hijo estuviera mirando la carrera por televisión. “El coche fue como una limusina”, resumió.

La algarabía en México fue inusual, pues hubo aficionados que se congregaron en las inmediaciones del Ángel de la Independencia, sitio emblema de las celebraciones por triunfos en el futbol. Algunas personas ondeaban banderas y hasta un anuncio publicitario de Checo fue embozado con un cubrebocas y utilizado para tomarse selfies.