Desempleo y pobreza

No hay cosas gratis

México vive tiempos difíciles y más nos valdría reconocerlo para buscar soluciones. En las últimas dos semanas INEGI y CONEVAL dieron a conocer información importante sobre empleo y pobreza que nos da un panorama más real de la situación que estamos viviendo.

Si bien es cierto que la pandemia tuvo un impacto importante en el empleo, también es cierto que nuestra situación no era buena cuando el Covid-19 llegó a México, el país pasó de crecer 2.1% en 2018 a crecer nada, cero, o si le gustan los números exactos, México “creció” -.05% en 2019. Es verdad también que el Covid-19 le pegó de forma negativa a todos los países, sus economías cayeron, pero también es cierto que no a todos les está pegando en la misma magnitud y es importante tener esto en cuenta, México va a ser uno de los países de la OCDE más golpeados en este 2020 y con certeza será un país que se recupere de forma lenta. Una caída fuerte combinada con una recuperación lenta se está traduciendo en mucho desempleo por tiempo prolongado y ese desempleo, en pobreza.

 En abril, el primer mes de confinamiento, se perdieron 12.4 millones de empleos. Pero esas 12.4 millones de personas no son todas las personas que en México necesitaban un empleo en abril, la brecha laboral, que es la suma de las personas que no tienen trabajo, que quisieran trabajar más o que de plano ya no hacen el intento de buscar un empleo pero quisieran uno nos da una mejor perspectiva del mercado laboral y la brecha laboral se situaba en abril en alrededor de 33 millones de personas. Para octubre, en el acumulado del año, seguían perdidos 3.1 millones de empleos y 19.4 millones de mexicanos necesitaban un trabajo.

El desempleo además no le ha pegado a todos por igual, las mujeres perdieron su empleo casi en doble proporción que los hombres, las personas con menos estudios perdieron su trabajo en una mayor proporción que las personas que tienen más educación, todos los mexicanos hemos perdido ingreso pero los de ingreso más bajo han perdido más que los de ingreso alto. El 58% de los mexicanos gana entre uno y dos salarios mínimos y el porcentaje de personas que tardan más de tres meses en conseguir un trabajo es 11 puntos porcentuales más que en octubre del 2019. El desempleo le ha pegado más a los más pobres.

El caso del empleo de las mujeres es preocupante, la participación de las mujeres en el mercado laboral en México antes de la pandemia no era muy buena, apenas el 44% de las personas que trabajaban o buscaban trabajo eran mujeres, a octubre, ese porcentaje cayó a 38%, de todas las personas que han regresado a trabajar, el 63% han sido hombres y el 37% mujeres. Que las mujeres no puedan regresar a trabajar es, por muchas razones, una mala noticia para la economía.

La consecuencia final de que no haya empleo es la pobreza, CONEVAL calculó que al tercer trimestre de 2020 la pobreza laboral, que son las personas que con el ingreso que obtienen por su trabajo no pueden comprar una canasta básica, es en México del 44.5%, esto es alrededor de 56 millones de personas, 11 millones de personas pobres más que hace un año. 11 millones de personas que hace un año habían logrado salir de la pobreza y ahora regresan. Es importante dimensionar el número, eso es casi 4 veces la población del Estado de Hidalgo. Hidalgo, por cierto, tiene una de las tasas de pobreza laboral más altas del país, el 55.1% de los hidalguenses se encuentran en pobreza laboral. Más de la mitad de la población del estado es en este sentido pobre. CONEVAL también nos mostró la desigualdad, la desigualdad en México es mayor que hace un año, el coeficiente Gini pasó de .49 a .54. Hoy México es un país más pobre y más desigual.

No hay que quedarse con la idea de que esto era inevitable. La llegada del Covid-19 era inevitable pero las consecuencias económicas que ha traído la pandemia en México, no.

César O. González

Apasionado de la economía y la toma de decisiones. Siempre a favor de la libertad y la responsabilidad individual. Aquí se cree en la evidencia, no importa que tan difícil de creer sea algo, lo creeré si hay evidencia que lo soporte