Deserción: un monstruo de la pandemia

Apuntes

La deserción es el abandono de las actividades escolares antes de terminar algún ciclo o nivel educativo, en muchas ocasiones responde a factores contextuales y no siempre es una decisión individual.

En los últimos 15 meses, la pandemia por coronavirus (Covid-19) en el mundo, ha generado una crisis sin precedentes en todos los ámbitos, en el terreno educativo esta emergencia sanitaria provocó el cierre masivo de las actividades presenciales de instituciones educativas de todos los niveles en más de 190 países con el fin de salvaguardar la salud de la población evitando la propagación del virus y mitigando su impacto.

El cambio radical en la forma de trabajo escolar sin duda puso a prueba a algunos sistemas educativos, otros más tuvieron que adaptarse de un día para otro y resolver sobre el camino el cúmulo de pendientes que implicaba el trabajo académico desde casa, dejando expuesta la amplia desigualdad socioeconómica donde muchos estudiantes no cuentan con la tecnología, ni los insumos, ni el espacio, ni el ambiente necesario para poder cumplir con sus expectativas académicas.

Desde el inicio del confinamiento, se pronosticó que las instituciones educativas debían realizar un esfuerzo muy grande para contrarrestar el efecto del cierre de escuelas aunado a la recesión económica, ya que provocaría pérdidas de aprendizaje, aumento en la deserción escolar y agravar la brecha de desigualdad entre otros impactos.

En México, a raíz de la pandemia por la Covid-19 que desde marzo de 2020 ha hecho que el Sistema Educativo Nacional se enfrente a un desafío sin precedentes, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI)  realizó la Encuesta para la Medición del Impacto Covid-19 en la Educación (ECOVID-ED),que busca conocer las condiciones en que la población estudiante del país concluyó el pasado ciclo escolar; con qué medios educativos enfrenta el actual ciclo escolar, cómo se apoya el aprendizaje desde casa, entre otros temas.

El citado estudio, revela que 5.2 millones de niños, adolescentes y jóvenes entre 3 y 29 años no están inscritas en el ciclo escolar vigente 2020-2021 y la causa referida es la pandemia y la falta de recursos, de este total, 2.3 lo atribuye directamente a la  pandemia y el restante 2.9 millones, por falta de dinero o recursos. 

Otro dato relevante de este mismo estudio es que en el rango de edad ya referido que se inscribieron al ciclo escolar 2019-2020 pero que no continuó o desertó del sistema educativo en el ciclo 2020-2021, 1.8 millones  abandonaron debido a la pandemia o debido a la falta de recursos económicos, de los cuales 1.5 millones fue de escuelas públicas frente a las privadas que fue de 243 mil. 

La pregunta es, ¿Qué pasará con esos millones de niños, adolescentes y jóvenes que no continuaron sus estudios?, siempre es doloroso pensar que teniendo edad escolar, no puedan estar en el aula.

A poco más de un año, podemos reconocer que los países reaccionaron con rapidez para que el aprendizaje no se interrumpiera pese a todas las barreras; después de la crisis se tendrá la oportunidad de tomar las estrategias más eficaces del trabajo académico desde casa para reconstruir la labor escolar echando mano de la tecnología, la participación de los padres y seguramente muchas experiencias más para enriquecer lo que ya se había construido antes de la pandemia. Un reto escolar importante además de los muchos que ya se tienen, será intervenir para aspirar a que quienes han  hecho una pausa o abandonado por la pandemia regresen a las aulas.