Dios Chamán Vasallo

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Garlito

De origen ancestral, herencia de dioses astrales o civilizaciones sumergidas en el fondo del océano, lección de mensajeros y seres sabios, descubrimientos de chamanes que trastocan la realidad para ver más allá, néctar, bebida que lleva parte del espíritu escondido de las cosas y seres vivos, líquido poseído por razonamientos certeros, si bien mitiga la sed sacia otras necesidades, sobre todo su presencia es ritual de gratitud a la transformación del universo, nacemos algo y decantamos en otro; del refranero popular mexicano: soy hijo de buenos padres/ nacido entre los magueyes/ el pulque para los hombres/ el agua para los bueyes.

Foto: Carlos Sevilla

Sacrosantas

El pulque es en nuestra realidad nacional, un personaje de la Historia de gran importancia que ayudó a forjar el país que hoy tenemos, su esplendor en la etapa prehispánica donde era vehículo de acercamiento con los dioses y premio al pueblo que hacía funcionar el imperio; la consolidación del Estado mexicano, durante el imperio de Maximiliano, las intervenciones extranjeras y la guerra de Reforma, esta bebida ultra nacionalista, mantuvo a las tropas con el espíritu en alto y no murieron de sed; en la Revolución era ya una industria nacional, ni tropas ni facciones, impidieron que todos los bandos tuvieran abastecimiento de pulque, aunque faltara parque, alimentos o ideologías.

No solo la Revolución hizo migrar por completo a personas del campo a la ciudad, el pulque también migró y se instaló para nunca irse de las futuras urbes, el campesino y jornalero, nietos de chamanes indígenas, dejaron de ser sus principales consumidores, soldados, burócratas, obreros y albañiles se convirtieron en sus asiduos degustadores; campirano y profundas raíces autóctonas, la ciudad, la modernidad del siglo pasado trastocó su cometido divino y lo urbanizo; ofrecer el blanco néctar a los dioses, se convirtió en algo tan común que perdió su valor ceremonial, o mejor dicho los sacerdotes cambiaron y el ritual también, pero sobre todo el lugar y se trasladó el centro ceremonial a un lugar que se convertiría con el tiempo en un sacrosanto lugar, la pulquería.

Foto: Carlos Sevilla

Los centros de abastecimiento de la popular bebida mexicana, barata, de sabor y aroma únicos, con nombres ingeniosos y pintorescos abundaron en la región minera, Pachuca fue una ciudad consagrada a la bebida de pulque, la pendencia y el albur, recóndito lugar donde los hombres rudos casi todos, calmaban sus dolores y fatigas del inhumano oficio de ser minero y tras unos litros y el alma aligerada olvidaban la penosa condición suya y de sus proles; desde afuera las pulquerías eran distintas a las cantinas, en las primeras siempre parecía haber fiesta y alegría, sus personajes populares, vulgares y afables en la otra, serios, callados, como ocultando algo, en una era la originalidad del pueblo en la otra era el intento de una transformación falsa; templo de alegría y sufrimiento, solidaridad y resignación las pulquerías hoy día, son solo recuerdos y uno que otro vestigio casi muerto.

Pulquerías

Lugar especializado en el expendio de pulque y curados, cantina venta de bebidas alcohólicas y cerveza; las pulquerías fueron los primeros lugares donde se ejerció la democracia y se pudo hablar con absoluta libertad, siempre y cuando no se ofenda al supremo gobierno, la virgencita de Guadalupe y las madrecitas; las pulquerías en Pachuca ya no existen, salvo la atendida por Mario Villagrán en la calle de Galeana “Don Cu”, aun con tintes tradicionales es heredera de una que muere como la misma producción del cara pálida, activar la venta de pulque en conceptos modernos es buen intento, pero jamás recuperará su alma tradicional y popular.

Foto: Carlos Sevilla

La lista es grande cronistas, historiadores y periodistas, gremios allegados a las bebidas espirituosas registran entre muchas estas en la capital, que son historia real y cotidiana de gente común que aman al dios, chaman y vasallo en que transcurre la vida del héroe llamado pulque: La Conga, Los Tres Mosqueteros, El Rey de Oros, La Rumba, La vaquita, Los Mariachis, Las Noches de Luna, El Brindis, El Reloj de Arena, La Isla de los Monos, El Gato Negro, La Gatita Blanca, Los Leones, El Sabino, El Salto de la Cierva, La Luz, La Zacatecana, El Gran Golpe, La Sangre Minera, La Veta de Oro, El Triunfo de Madero, El Puerto Rico, El Relámpago, El Topacio, El Marinero, El Tráfico, El Campeón, La Luz Eléctrica, Las Lindas Mexicanas, La Bandera Roja, El Salón de Diana, La Neida, La Fuente Embriagadora, La Roca de Oro, La Hormiga, hoy Atorón, La Gloria y La Cumbancha, (información de Anselmo Estrada Alburquerque y Jesús Uribe); entre otras más perdidas en callejones y callejuelas de la antigua Pachuca. Pulque bendito/ dulce tormento/ ¿Qué haces afuera?/ vamos pa´ dentro.

Rolando García

Pachuqueño, periodista guionista, registrando la historia cotidiana de todos los días

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