Financiamiento o extinción de los Sistemas de Transporte Masivo

Ciudad y movilidad

Hace poco más de una semana, el Centro de Control, del Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México (CDMX), agonizaba por el incendio a causa de un desperfecto en uno de los transformadores, es decir, falta de mantenimiento. La relación que existe entre el Metro, con los sistemas de transporte masivo de la república mexicana, se centra en el mantenimiento y el correcto funcionamiento de las unidades que transportan a miles de personas diariamente.

Basta recordar lo que sucedía anteriormente con la concesión del Sistema de Transporte Masivo de Hidalgo (Tuzobús), donde la empresa concesionaria tenía en total abandono las unidades a falta de mantenimiento, impidiendo que alrededor del 45 por ciento de la población de Pachuca y su zona metropolitana, pudiera desplazarse efectivamente por la capital hidalguense, alargando los tiempos de traslado de las personas, agravando la calidad en el servicio del sistema.

Lo anterior y con la revocación de concesión de la empresa operadora, el Sistema Tuzobús ha mejorado su servicio durante los últimos 19 meses; sin embargo, se presenta un problema que ha venido afectando a los sistemas de transporte masivo a nivel mundial: la pandemia por COVID-19; esto se debe a la disminución de la movilidad masiva, que ha generado que la operación se encuentre al límite: operando al 50 por ciento de su capacidad, poco financiamiento público para mejorar la infraestructura y mantenimiento, entre otros factores.

El reto que afrontan los sistemas de transporte masivo es titánico, ya que la gran mayoría de estos reciben un subsidio público, que ayuda a la operación y mantenimiento de las unidades, logrando el correcto funcionamiento de operatividad, que permite optimizar los tiempos de viaje y mejorar la calidad de vida de las personas.

Especialistas y autoridades de diferentes ciudades del mundo, analizan el contexto y discuten el futuro del sistema de transporte masivo, así como los esquemas de financiamiento que deben recibir para que las ciudades no colapsen en la movilidad.

Ricardo Bravo

Activista, promotor de la bicicleta, amante del deporte de aventura y la naturaleza. Creo en el desarrollo sostenible y el trabajo en equipo.