Gerardo S. C., no pintan bien las cosas

Agujeros Negros

La diputada federal María Marivel Solís Barrera, a quien siguen viendo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) como la virtual sucesora de Adolfo Pontigo Loyola en la rectoría, fue portadora de malas noticias en una reunión informativa el jueves 26 de noviembre a la que por cierto no asistió Damián Sosa Castelán mensajero directo del jefe del Clan Universitario, porque se complica la situación legal de Gerardo S. C.

La versión dice que ya no hay acuerdos con el presidente nacional de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) Mario Delgado Carrillo quien teóricamente intercedería para que el hombre fuerte de la UAEH pudiera pasar las fiestas decembrinas en casa y enfrentar el proceso legal que lo tiene en el penal del Altiplano en libertad como se había especulado con anterioridad.

El martes 3 de noviembre, en una reunión en corto, Damián Sosa Castelán reiteró al rector, Adolfo Pontigo Loyola; al coordinador académico, Gonzalo Villegas de la Concha; y al diputado local, Rafael Garnica Alonso, que avanzaban las gestiones legales para que su hermano mayor y jefe máximo del Clan Universitario alcance la libertad bajo fianza y pase la navidad en casa.

La reunión a la que asistió un número reducido de integrantes del clan, no fue filtrada a la estructura como suelen hacerlo, porque no quieren fuga de información que altere las negociones “al más alto nivel” que a pesar de todo significarían un triunfo en medio de la crisis, que se agravó con el abandono del barco de un cada vez mayor número de personajes que todo le deben al jefe.

Mientras Damián Sosa está en espera de la resolución del Tribunal Estatal Electoral sobre la impugnación a las elecciones de Tulancingo, empieza a quedarse solo y  continúa promoviendo juicios de amparo, por si a la Fiscalía General de la República (FGR) se le ocurre solicitarle a un juez obsequie una orden de aprehensión en su contra.

Entre garantizar que no pueda ser detenido y lo que él llama la impugnación  mejor armada, Damián Sosa, convertido en mensajero, busca dar aliento a los integrantes del clan, para evitar que escuchen el canto de las sirenas y se arrojen al mar de ofertas políticas como ya lo hicieron otros, pero él tiene problemas propios, y si no prospera su impugnación al resultado electoral, es el menor, lo grave sería su detención.