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A lo largo de los años durante nuestra formación escolar y la interacción social hemos escuchado la palabra “motivación”, que se deriva de la palabra “motivar”, la cual según la Real Academia Española la define como la acción de influir en el ánimo de alguien para que proceda de un determinado modo, así también se considera como la acción de estimular a alguien o despertar su interés.

Para el mundo del deporte el uso de este concepto es tan común escucharlo, pronunciarlo y hacer uso práctico de él, los objetivos son enmarcados según la disciplina a desarrollar, que va desde la simple actividad física, la recreación de un juego, hasta la formalidad de competencias.

Es precisamente el mundo del deporte el escenario tangible para identificar este tópico, sin dejar de recordar que existen la clasificación de deporte de “aventura” y el deporte de “riesgo”, que hace referencia a la practica en espacios naturales como el “montañismo”.

Por ello, hoy comentaremos brevemente, qué pudo haber sucedido en los partidos de la semifinal de la liga nacional “Guardianes 2020”, entre los equipos de Pumas de la Universidad y Cruz Azul; el resultado lo sabemos, los goles los disfrutamos, la especulación y comentarios son variables, sin embargo, es menester describir la ciencia que existe de fondo, sí, aunque usted no lo crea o no lo haya escuchado, existe.

Según la historia reciente el Primer Laboratorio de Psicología del Deporte se origina en la Universidad de Illinois (Chicago) en el año de 1925, donde se iniciaron las primeras intervenciones directas con deportistas, teniendo como director a Coleman Griffith, quien se encargó del entrenamiento, dirección y detección de deportistas, en un inicio con observaciones en futbol americano, baloncesto y béisbol, y quien escribiera el libro Psychology and its relations with ahtletic competition.

Para los años recientes esta rama se encuentra en todas las disciplinas y competencias, el objetivo inmediato es construir atletas de alto rendimiento. Hoy en día existen centro de formación, universidades, y especialistas de renombre que con ayuda de la ciencia y la metodología han llevado a otro nivel este tema.

Es entonces que no debería resultar sorprendente el resultado entre el partido de “ida” con el partido de “vuelta”, donde la ventaja de 4 goles ponía con un pie al equipo de La Noria en la final del futbol mexicano, ya que se puede apostar que en los días previos al cotejo en CU, el club felino hizo uso de su relación con la máxima casa de estudios, para conformar y estructurar una “intervención” psicológica de emergencia, donde se ejecutaron conceptos como; la “autoconfianza”, la “concentración”, el “control emocional” y por supuesto la “motivación”, generando así una dinámica armónica entre los procesos psíquicos y la conducta del atleta durante la actividad deportiva, obteniendo claramente los resultados positivos en la meta planteada.

Para ejemplificar de manera simple la tesis, podemos degustar el filme “Desafío de Gigantes”, una película que suelen utilizar los entrenadores de futbol americano, que habla de motivación, liderazgo, perseverancia y fe, algo que demostraron los universitarios la noche del domingo pasado y que pone en una mesa de análisis la ciencia de la psicología del deporte y sus alcances.

Hugo Martínez

Licenciado en Psicología por la UAEH, cuenta con formación en la FCPyS, así como del ISS de la UNAM, de igual forma por UAM.

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