Gracias Dr. López-Gatell

IDEAS SUELTAS

Su hoja de vida es sobresaliente. Sus conocimientos adquiridos a lo largo de 51 años (en tres semanas exactamente cumple 52) dan cuenta de que ha sido un comelibros y un destacado investigador. Cuenta con un posdoctorado en Epidemiología por la Bloomberg School of Public Health, de la Universidad Johns Hopkins. Su tesis para obtener el grado académico fue “Efecto de la Tuberculosis en la Progresión de Enfermedad por VIH-1”.

Tiene una maestría en Ciencias Médicas otorgada por la Universidad Nacional Autónoma de México con la tesis “Predictores de Infección en Pacientes con Lupus Eritematoso Generalizado”, y su asesor de la misma fue su actual jefe, el secretario de Salud, Jorge Alcocer.

El doctor López-Gatell inició su carrera médica a principios de los años 90 haciendo prácticas clínicas en un hospital de la zona fronteriza México-Estados Unidos. Ha escrito infinidad de textos relacionados con la medicina en reconocidas publicaciones tanto nacionales como internacionales, ha ocupado diferentes puestos de responsabilidad en su área de experiencia hasta la actual Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud, donde es el responsable directo de atender la pandemia por Covid-19 en el país.

Desde hace ya casi un año ha sido tal su exposición mediática que a estas alturas deben ser muy pocos los mexicanos que no sepan quién es López-Gatell. Su rostro ha llenado miles de espacios de páginas de periódicos y revistas. Si se teclea su nombre en el buscador Google, éste arroja más de 11 millones de ligas donde se le hace mención.

No obstante su excelente bagaje académico, es evidentemente notorio que la estrategia aplicada para hacer frente a la enfermedad ha sido desastrosa. Más de 150 mil muertos, según las cifras oficiales, así lo demuestran. México es el tercer país con más fallecidos por la enfermedad en el mundo. La proyección más catastrófica que hizo el subsecretario fue rebasada por muchísimo, el aplanamiento de la dichosa curva de contagios solo existió en la mente del doctor López-Gatell.

El llamado “modelo Centinela”, que era un número que había que multiplicar por ocho para tener una idea real de cuántos infectados en el país había, fue pulverizado. Ya no hablemos del semáforo epidemiológico que opera en el territorio nacional como señal descompuesta de tránsito en cualquier esquina.

Cuando una persona enferma, su médico de cabecera le da un diagnóstico y ante una duda razonable sobre un determinado padecimiento se sugiere tener siempre una segunda opinión.

México está sumamente grave y todo indica que el tratamiento que se le está dando no está funcionando. Es momento de tener una segunda opinión. Es momento ya de cambiar de doctor antes que el paciente entre en etapa terminal.

Es momento de reconocer y agradecer lo que ha hecho el doctor López-Gatell, porque suponemos que todo ha sido bajo la certeza de que su diagnóstico es el correcto y que la estrategia es la mejor. Pero como pacientes que no vemos mejoría, tenemos el derecho de decir: Gracias doctor López-Gatell, pero ya no requerimos sus servicios.

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