Opinión

Granados Chapa y el oportunismo morenista

Letras minadas

Ayer, dio inicio la Semana del Periodismo 2021, evento nacido hace cuatro años a iniciativa de un grupo de comunicadores de Hidalgo, y que a lo largo de cuatro ediciones ha encontrado la simpatía y respaldo de destacados académicos, periodistas y escritores, no sólo de México, sino de otros países. Así lo demuestra la participación este año de periodistas que prestan sus servicios a las agencias EFE, Xinhua de China, a la cadena Univisión, la Asociación de Propietarios de Radio y Televisión de América Latina, entre otros.

A la par de este evento, saltó el oportunismo de la diputada morenista Lisset Marcelino Tovar, quien colgándose del nombre del fallecido periodista Miguel Ángel Granados Chapa y del escritor Alfredo Rivera Flores, pretende asumirse como jurado y premiar con una medalla a los periodistas -que desde su juicio- realizan un buen trabajo.

Lejos de encontrar arropo del gremio periodístico, la iniciativa para instaurar la medalla Miguel Ángel Granados Chapa ha sido rechazada y blanco de ácidas críticas, principalmente porque la actual legislatura ha minimizado los problemas verdaderamente importantes para los periodistas, como la negativa a reglamentar la Ley de Protección a Personas Defensoras de Derechos Humanos y Salvaguarda de los Derechos para el Ejercicio del Periodismo, que desde su aprobación hace ya casi una década, carece de reglamento.

Por eso, lejos de entusiasmar a los periodistas con la entrega de un pedazo de metal, la propuesta legislativa no es más que una maniobra de arribismo político propio de los tiempos electorales que vive el país. Lisset Marcelino es parte de esa camada de legisladores morenistas que llegaron en 2018 al Congreso local gracias al efecto López Obrador, pero una vez situados en su curul fueron aleccionados y acataban obedientemente las instrucciones del Grupo Universidad liderado por Gerardo Sosa Castelán, promovente principal de la demanda contra Rivera Flores autor del libro la Sosa Nostra Porrismo y gobierno coludidos en Hidalgo, que prologó el propio Granados Chapa.

“Sin libertad de prensa no hay posibilidad de tener una ciudadanía informada y activa y que para ello es necesario ejercerla con apego irrestricto a la verdad por más incomoda que resulte para cualquier grupo de poder”, reza un extracto de la iniciativa presentada por la diputada morenista.

Ya que Marcelino Tovar resultó defensora de las causas de los periodistas y la libertad de expresión, sería bueno que explicara por qué se quedó callada cuando el año pasado, su compañera de bancada Jazmín Calva subió a tribuna a descalificar a los medios de comunicación sin argumentos. Por qué ha enmudecido ante las denostaciones habituales que funcionarios del partido al que pertenece sueltan contra los periodistas que se niegan a aplaudirles.

Pareciera que, a falta de propuestas, resultados y trabajo en favor de Hidalgo, Marcelino quiere buscar la reelección ganando adeptos de la noche a la mañana, de una manera equivocada. 

Legisladora Lisset Marcelino, hoy, los hidalguenses están angustiados por la falta de empleo, los limitados servicios de salud, la inseguridad, la falta de medicinas, de insumos para la recuperación de sus enfermos; déjese de ocurrencias y póngase a trabajar en lo verdaderamente importante, la población se lo va a agradecer.

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