Opinión

JUICIO AL PUEBLO

darDOS con garlito

En tanto que Lope de Vega, desde el lejano 1619 estrena su obra teatral Fuenteovejuna, en los albores de la sociedad, reivindica el derecho de la colectividad de revelarse ante las injusticias y atropellos de las autoridades, convirtiendo las decisiones del pueblo en sabias; pero no tan sabias las decisiones tomadas por pueblos como en Canoa contra estudiantes, o linchamientos a delincuentes en varias partes del país, aquí es común esa práctica; no tan sabias como la de desobedecer a toda autoridad, así me cueste la vida.

SOMBRAS

La vida no vale nada, comienza siempre llorando y así llorando se acaba, dice nuestro más grande popular poeta maldito José Alfredo Jiménez; antes que los hombres barbados llegaran, mostrar el Tzompantli con solaz alegría, cráneos de enemigos de quien osara manchar la reputación, era divertimento social; los sacrificios en el Templo Mayor, única opción del ser humano de participar en la perfección universal; los pueblos más ocupados en la muerte que en la vida, giran en una espiral descendente tan igual que la de Virgilio, un laberinto donde la vida, es poca cosa y la comedia humana una tragedia.

Tenemos una cultura que desprecia la vida, que poco nos importa el otro y solo ante la tragedia, nos unimos, faltos de autoestima y dependientes de adrenalina, el mexicano reta a la vida, a Dios a la fuerza oscura que es inferior; en ese reto de a mi no me pasará, no me contagiaré, mostramos nuestra debilidad y… mejor muertos que enfrentar los retos del futuro.

MURMULLOS

Dice una página inmortal de la novelística mexicana: “Oí el alboroto ahí en la plaza. Llegué hasta la plaza. Me llevó el bullicio de la gente y creí que de verdad la había. Me recargué en un pilar de los portales. Vi que no había nadie, aunque seguía oyendo el murmullo como de mucha gente en día de mercado. Un rumor parejo sin ton ni son. Comencé a sentir que se me acercaba y daba vueltas a mi alrededor aquel bisbiseo apretado como un enjambre, hasta que alcancé a distinguir unas palabras casi vacías de ruido: Ruega a Dios por nosotros, eso oi que me decían, entonces sí se me heló el alma”.

Fuenteovejuna de Lope de Vega, a diferencia de Comala de Pedro Páramo, pueblo muerto con solo fantasmas por habitantes, es cómplice de todos los abusos, no permitamos ser testigos silenciosos de la tragedia mexicana; otra.

#QUÉDATE EN CASA.

Rolando García

Pachuqueño, periodista guionista, registrando la historia cotidiana de todos los días

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