¿La culpa es de los medios?

Agujeros Negros

El ex presidente municipal priista de San Felipe Orizatlán de 1994 a 1997 Fortunato Rivera Castillo que junto a su hermano José Refugio fracasaron en crear un cacicazgo político desde el Revolucionario Institucional (PRI) a la sombra del gobernador Guillermo Rossell que trataron de concretar en los gobiernos de Adolfo Lugo Verduzco y Jesús Murillo Karam, manipulando procesos para mantener su hegemonía, hoy en Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) se dice víctima del fraude electoral que le impidió reelegirse como diputado federal.

José Refugio fue el primero en ser alcalde de 1982 a 1985, en ese municipio huasteco y lograron imponer a Eliseo Espinoza Herbert, pero luego encontraron resistencia hasta que fueron perdiendo fuerza y más tarde el paso de Fortunato Rivera como delegado en Ixmiquilpan, dejó secuelas negativas al PRI, porque lo culpan del inicio de su debacle.

Ahora recalcitrante morenista creyó que se repetiría el fenómeno de 2018 que sin hacer campaña la ola lópezobradorista lo llevó a la cámara baja, solo que su «estrategia» no le alcanzó porque él no aportó votos suficientes y los de la marca Morena no le alcanzaron para continuar como legislador en San Lázaro.

Apenas se conoció el cómputo final que dio el triunfo a Sayonara Vargas Rodríguez, Fortunato Rivera subió a redes sociales un video donde acusa fraude electoral, no ofrece pruebas pero culpa al gobernador y a las autoridades electorales distritales y victimizándose sostiene que lo hace responsable de lo que pueda sucederle a él y a su familia, todo para justificar su no reelección.

Esta es la segunda derrota consecutiva que tiene Rivera Castillo: en octubre de 2020, su esposa Cristina Sánchez Sánchez, a quien impuso como candidata a presidenta municipal de San Felipe Orizatlán por Morena, perdió las elecciones.Lo que se entendió como un aviso de que no tenía la simpatía suficiente para intentar la reelección; acusando de ello en buena medida a los medios de comunicación regionales, como si los reporteros en la Huasteca hubieran diseñado su campaña proselitista.