La participación social en la protección civil

In principio erat Verbum

“La defensa de la vida humana y la protección del territorio y de las infraestructuras no sólo se dan en situaciones de emergencia, sino también y sobre todo en las actividades de prevención y en la fase posterior de vuelta a la normalidad”.

Papa Francisco

El tema sobre la protección civil ha retomado importancia en los últimos años, y es que además de que diversas organizaciones y dependencias a nivel nacional e internacional tienen como responsabilidad reducir y prevenir los desastres cada vez es más necesario involucrar a la población porque el autocuidado es lo que podría salvar la vida en momentos de peligro y emergencia.

Hoy la sensibilización enfocada a la población para protegerse en casos de desastres y accidentes es sustancial, ya que, aunque pareciera un tema por demás importante para la vida familiar, pocas personas hemos desarrollado la cultura de la prevención, ¿cuántos tenemos un plan familiar de protección civil? ¿Cuántos hemos identificado los riesgos y vulnerabilidades de nuestra casa, trabajo o entorno cotidiano? ¿Conocemos y hemos practicado las acciones que nos permitan responder en los diferentes casos de emergencia?

Si bien es cierto que el trabajo de protección civil recae en su mayor parte en las instancias gubernamentales o en las autoridades expertas en la materia, también es una responsabilidad de la población; hay que informarnos sobre el tema, cumplir con las normativas, visualizar que en cualquier momento podemos encontrarnos con situaciones críticas lo cual se verá disminuido si llevamos a cabo la implementación de un plan familiar de protección civil, la elaboración de una guía que permita conocer la seguridad de nuestra casa, el diseño de rutas de evacuación, la ejecución de simulacros, y la preparación de una mochila de emergencia.

Sabemos que a pesar de los trabajos coordinados y el uso de la tecnología, no siempre se puede predecir cuándo, dónde o cómo se presentarán catástrofes, emergencias o riesgos; por lo que los trabajos en materia de prevención siempre serán un parteaguas en la pronta respuesta ante cualquier tipo de desastre natural; de acuerdo a datos del Estudio de la OCDE sobre el Sistema Nacional de Protección Civil en México de las 32 entidades que conforman la República Mexicana, 28 cuentan con un Atlas de Riesgos el cual proporciona una visión integral de los peligros de desastres naturales o provocados por el hombre, de igual forma brinda una observación de la relación espacial entre las amenazas y la población.

Y es que, actualmente, derivado de múltiples factores incluido el cambio climático, se enfrentan desafíos más complejos y los fenómenos meteorológicos no sólo se han multiplicado en los últimos años, sino que se han vuelto más atípicos y severos, causando un mayor impacto en la sociedad; es por ello que se debe hacer hincapié que en temas de protección civil la clave se encuentra en una sola palabra: prevención.

Nuestro país no queda exento de los peligros, ya que tanto huracanes, inundaciones y terremotos se han convertido en amenazas continuas, sin embargo, los incendios forestales son el peligro más constante, tan solo de acuerdo a datos de la Comisión Nacional Forestal se atendieron alrededor de 6,224 incendios entre el primero de enero y el 18 de julio de este año los cuales alcanzaron una superficie de 559 mil hectáreas.

Es cierto que se ha avanzado en la materia, que se han implementado protocolos y que se han instaurado mecanismos, pero aún se tiene como reto trabajar en una planeación territorial y urbana eficaz, fortalecer la coordinación de acciones y medidas entre los tres órdenes de gobierno para que cada una de estas instancias conozca y replique la información actualizada, pero, sobre todo, invertir más en la elaboración de análisis para la prevención de riesgos.

*Analista en temas de Seguridad, Justicia, Política y Educación.

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