La Teoría de la Espiral del Silencio en épocas electorales

In principio erat Verbum

“Las personas autorrealizadas son independientes de las buenas opiniones de los demás”.

Wayne Dyer

Gracias al reajuste ocurrido en el mundo después de la primera y segunda guerra mundial, la comunicación política tuvo un significativo crecimiento con respecto al surgimiento de teorías, y una de las más significativas fue la propuesta en 1977 por la politóloga alemana Elisabet Noelle-Neumann en su libro La espiral del silencio. Opinión pública: Nuestra piel social.

Dicha propuesta plantea que cuando surgen temas controversiales en los medios de comunicación las personas suelen elegir no externar apreciaciones si perciben que sus interpretaciones podrían estar en contra de lo que es aceptado por la colectividad; optando así por el silencio y sumándose de forma inconsciente a los comentarios preponderantes.

Según la autora de la teoría dicha conducta proviene del temor natural al aislamiento; por lo que constantemente se sondea la manera en la que la población suele criticar los comentarios para así ceñirse lo más posible a lo que lo que se entiende como correcto y no caer en la anulación social.

Desde la propuesta de Noelle-Neuman, han transcurrido 44 años, sin embargo, se hace patente su influencia cuando en un año electoral como el que vivimos y frente a un debate constante de ideas y formas de pensar, la opinión pública continúa determinando el destino de muchos de los juicios volcados no sólo en televisión, radio o prensa, sino sobre todo en redes sociales; ¿Cuántas veces se ha preferido no expresar comentarios sobre los candidatos políticos? ¿Cuántas ocasiones nos hemos limitado al silencio sobre la constante pregunta de a favor de qué candidato estamos por miedo a un linchamiento digital? ¿Callamos por miedo a observaciones vengativas y/o negativas en nuestros posts? ¿Continuamos teniendo temor a un aislamiento social como lo predijo Noelle-Neuman?

La teoría habla sobre una sociedad que amenaza con el aislamiento, pero actualmente podría haber una diferencia sustancial ya que en la era de las redes sociales no se corre más el riesgo de la incomunicación sino de una posible muestra de agresión y violencia. Esta hipótesis aborda un término que en las elecciones puede hacerse latente: miedo. Y es que el temor, desafortunadamente ha servido como base para muchas de las acciones que acontecen en campañas políticas, medios de comunicación y de la sociedad en general, aunque de forma paradójica, también contribuye al cambio del mundo.

¿Por qué continúa vigente esta espiral del silencio aún en una época llena de posibilidades para expresarnos? Por el surgimiento de la ilusión de minorías ruidosas. Es decir, en muchas ocasiones el número de personas que defienden una opinión no siempre es relevante; sino que se convierte en importante la cantidad de veces que lo expresan, la suma de ocasiones que el contenido se comparte y el número de personas que guardan silencio ante un tema que no les parece relevante.

El odio, el miedo y la indiferencia han inspirado linchamientos digitales, hoy en día las redes sociales viralizan y generan formas de interacción caracterizadas por una agresividad explícita respaldada por el anonimato de los monitores y Smartphones. En una era de cambios hoy más que nunca hemos optado por el silencio y la indiferencia cuando lo que más se requiere es el diálogo y la escucha inteligente.

*Analista en temas de Seguridad, Justicia, Política y Educación.