Opinión

LA VIDA VA

El camino y el caminante

Ernesto Sábato escribía: “El Ser humano sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos, porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer”, y así parece ser, desde el inicio del tiempo y el espacio. Quiero, en este escrito, recordar algunos de los momentos cruciales de la historia del universo, sobre todo aquellos que gozan de un relativo consenso entre diferentes caminos científicos.

Desde el Bing- Bang, cuando apareció la materia y la energía, hace aproximadamente 13,500 millones de años, inició la extraordinaria historia del universo; nuestro planeta tierra se formó hace solo 4,500 millones de años y debieron transcurrir 700 millones más para la aparición de los primeros micro organismos. Así, lentamente, la evolución siguió su propio proceso. Se calcula que fue tan solo hace 6 millones de años cuando existió la última abuela común entre los homínidos y los chimpancés; a partir de ese momento, los humanos comienzan a extenderse en África y durante casi dos millones de años existieron por lo menos nueve especies humanas con quienes compartimos postura erguida, extremidades anteriores liberadas y una gran capacidad craneana. El autonombrado Homo Sapiens apareció hace solo 200,000 años y desde hace aproximadamente 13,000 somos los únicos homos que habitamos este planeta.

200,000 años, solo unos cuantos segundos en el reloj del universo. Dos momentos estelares en la historia del género homo, fueron la dominación y el control del uso del fuego y la construcción del lenguaje. El primero, que consumó entre los años 700,000 y 300,000 a.c. provocó grandes cambios en su organismo, entre otros, las mandíbulas y dientes se modificaron al ya no necesitar de tanta fuerza para masticar algunos alimentos, el aparato digestivo pudo realizar su función con menor consumo de energía y eso benefició al cerebro que pudo utilizar gran parte de ese ahorro energético en su propio desarrollo. Dominar el fuego agrandó la distancia ya existente entre los homos y el resto de los animales, incluidos aquellos que eren sus peligrosos predadores.

En cuanto a la aparición del lenguaje, hace aproximadamente 70,000 años, el salto evolutivo fue espectacular, permitió nombrar las cosas, comunicarse de una manera más rica, compartir información, crear una gran variedad de ficciones donde los mitos primitivos fueron la semilla de donde lentamente germinaron dioses, reinos, estados, leyes, naciones; siguiendo a Wittgenstein: “el lenguaje dice, describe o pinta con verdad o falsedad los hechos del mundo, los límites de nuestro lenguaje son los límites de nuestros pensamientos y de nuestro mundo”. El lenguaje común, permitió la unión de cientos, miles y posteriormente millones de seres humanos en torno a un sinnúmero de ficciones.

En esta larga marcha, tenemos evidencia de que la vida sedentaria inició en lo que hoy es Turquía e Irán, hace solo unos 10,000 años. Lentamente fueron domesticando plantas y animales, probablemente por primera vez tuvieron algunos excedentes alimentarios y eso favoreció el crecimiento poblacional. El éxito evolutivo del homo sapiens le permitió ir poblando grandes porciones del planeta y a su paso fue creando pueblos, ciudades, reinos, imperios.

Hace 5,000 años, en Mesopotamia, los sumerios inventan la escritura y pronto en Egipto, China, América central hicieron lo propio; la mezcla del lenguaje hablado y el lenguaje escrito detonaron aún más nuestro crecimiento, aunque no para todos, pues la historia nos ha mostrado una y otra vez que en las relaciones humanas no suele haber mucha justicia, la vida sedentaria y los excedentes alimentarios pronto originaron condiciones de explotación, discriminación, esclavitud y el nacimiento del patriarcado. Entre esas sombras, la historia nos permite ver el florecimiento de los mega imperios, como lo fueron el Asirio, el Persa, el Babilónico y el Romano. Cada cuál fue construyendo su propia cultura, su visión del mundo y la fue transmitiendo a los suyos e imponiendo a los conquistados.

Los grandes imperios, las religiones monoteístas y el comercio a gran escala fueron conformando enormes bloques de poder. Después vino la llamada era actual que derivó en el renacimiento, el humanismo, la revolución científica, la revolución industrial, el mundo moderno y lo que hoy llamamos lo postmoderno. Estamos en el presente viviendo nuestra propia circunstancia, nuestro común momento histórico y mientras soberbios y curiosos debatíamos sobre robótica, nanotecnología, drones, internet de las cosas, el big data, la magia de la manipulación genética, la inteligencia artificial entre otros apasionantes temas, nos llegó de visita un insignificante virus que nos tiene aterrados y escondidos, recordándonos lo inmensamente frágiles que somos. Estoy seguro que pronto saldremos adelante y que más allá de nuestra existencia concreta, individual, la vida continuará de maneras que ni siquiera podemos imaginar, pero aquí y ahora, estamos vivos, somos mundo y eso merece celebrarse.

Sugerimos: Equilibrios necesarios

Natividad Castrejón

Mi profesión, la terapia y la educación; mi afición, la literatura; mi pasión, la política; me encanta el bosque y amo correr.

Publicaciones relacionadas