Lidia, la soberbia sosista

Agujeros Negros

Lidia García Anaya desnudó el acuerdo de Gerardo Sosa Castelán en diciembre de 2017 con el enviado de Yeidckol Polevnsky, el entonces secretario de Organización de Morena, Gabriel García Hernández, que la convirtió sin méritos políticos en diputada federal en 2018, cuando en el restaurante Tiro Girault el jefe del Clan Universitario ofreció “lana y estructura” a cambio de ser candidato de la segunda fórmula al Senado en lugar de Julio Menchaca Salazar.

No logró la candidatura pero a cambio consiguió nueve a diputados locales y tres a diputados federales, que por cierto hicieron pobres campañas y les bastó subirse a la ola lópezobradorista para alcanzar el objetivo, lo que provocó división y rechazo de quienes le apostaron a un proyecto democrático al ser desplazados por el corporativismo que se aseguró no existiría en Morena.

La confirmación de Lidia García, quien busca la reelección, la hizo con dejos de soberbia al revelar que fue la Comisión Nacional de Elecciones la que, sin consultar a estructura y militancia, postuló para la relección a 131 diputados, muchos de los cuales tuvieron un paso gris en San Lázaro; pero eso no es lo grave, sino el menosprecio con el que se expresa de los fundadores del movimiento que llevó a Palacio Nacional a Andrés Manuel López Obrador.

De quienes dijo “no tienen la representatividad para poder contender por un cargo” y por ello le dieron las candidaturas en 2018 a los universitarios que además de la representatividad que tienen cuentan con estructura pero, si no fuera suficiente, dijo que otro factor es que en Morena no hay lealtad, ni compromiso, pero eso sí le tiene respeto a los que “vienen desde atrás”.

De paso, en entrevista a Mikel Sarkis, reveló que por disciplina no buscó la candidatura a la presidencia municipal de Pachuca, elección que aseguró hubiera ganado, pero estaba asignada a un hombre, que ya se sabe quién era, en alusión a Pablo Vargas González; la que puso como prueba del porque dieron candidaturas a Gerardo Sosa a quien no menciona a cambio de conceder la entrevista.

Así se muestra García Anaya, soberbia, menospreciando a los morenistas porque el Clan Universitario tiene estructura propia y no necesita de ellos, aunque asegura que se requiere trabajar para lograr la unidad, no sin antes dejar entrever que contribuyeron a la derrota de Pablo Vargas.