¿Por qué el ser humano delinque?

Nomografía

Parte 1/2

Durante los últimos años y frente a una actualidad que cada día resulta más lacerante para México por las injusticias cometidas dentro de nuestro sistema jurídico, además de los casos escandalosos de impunidad que se conocen en la opinión pública, es que con relativa frecuencia nos preguntamos o nos deberíamos preguntar ¿por qué el ser humano delinque? 

Dicha discusión no es trivial ni patrimonio de los tiempos modernos, por el contrario, desde los clásicos ya se planteaba con relativa profundidad el génesis del qué es lo que movía al ser humano para delinquir. En este sentido, dicha pregunta ha encontrado explicacion a lo largo de la historia de la humanidad y hay múltiples corrientes que en materia filosófica, jurídica, sociológica y criminológica se han desarrollado para explicar dicho fenómeno. 

En este sentido, corremos el riesgo bajo la ya normalizada violencia delincuencial, polarizarnos de manera simplona entre dos posiciones históricas:  por un lado, la de los clásicos como Aristóteles -en la Retórica– que enfocan y limitan la injusticia (entendida como delito) en el ámbito de la voluntad humana y la racionalidad –libertad-; y por el otro, corrientes más contemporáneas que asocian la actividad delincuencial a factores externos a la libertad del hombre, como pueden ser: la anatomía, sociología, psicología e incluso la biología, entre otros.

Buscar una respuesta al origen de la delincuencia desde el punto de vista aristotélico puro, cuyo referente para la justicia o la injusticia es sólo el derecho, ya sea por fuente positiva o natural, nos llevaría posiblemente a desconocer la existencia de acontecimientos externos que pueden empujar al hombre a tomar decisiones fuera de su libertad. Aristóteles presupone en la injusticia el hacer daño voluntariamente al derecho. Decidir entre lo justo y lo injusto. 

Es por ello, que la violencia normalizada en nuestra sociedad, que muchas veces se traduce en acciones delincuenciales, ha llevado a actualizar socialmente la base aristotélica que sostiene que “las causas por la que se elige de antemano hacer daño y obrar contra la ley son la maldad y la falta de dominio sobre uno mismo”.

En contraposición las teorías modernas consideran que hay factores externos a la libertad del hombre como la edad, modos de ser, riqueza y pobreza que resultan en condiciones y factores relevantes para las acciones humanas y, para el caso que nos ocupa, para que el hombre delinca.   

La modernidad nos obliga a asumir las grandes transformaciones que se han dado a lo largo de la historia en materia de los sistemas políticos, jurídicos, económicos y sociales, en cuyo caso se han generado consecuencias visibles en la esfera de las libertades del individuo. Analizar el pensamiento clásico a la luz de la modernidad nos deberá dar camino más claro para entender y atender las causas del por qué el ser humano delinque. 

EMILIO SUÁREZ LICONA

CONSULTOR Y PROFESOR UNIVERSITARIO

@EMILIOSL