¿Qué es el civismo digital y cómo fomentarlo?

In principio erat Verbum

“Intenta no volverte un hombre de éxito, sino un hombre de valor”

Albert Einstein

 La mayoría de nosotros recuerda que en diversos niveles escolares nos enseñaron acerca del civismo, concepto que hace referencia a la concordancia con las normas de convivencia que regulan la vida social, sin embargo, también puede relacionarse con el respeto a las leyes e instituciones; es decir, con dicho término se busca aludir a incentivar el no infringir las estructuras que permiten la vida pacífica en comunidad, y ¿cómo podemos aplicar este término a la vida digital?

Pareciera que en el ciberespacio las reglas son distintas, el anonimato y la creación de múltiples identidades pueden convertirse en situaciones contraproducentes sobre todo cuando las personas deciden hacer mal uso del internet desde diferentes nombres y locaciones.

En la última década, casos de abusos y acoso a través de redes digitales o páginas web han dañado seriamente la reputación de jóvenes y provocado otros problemas emocionales a las víctimas; y desafortunadamente, las cifras siguen creciendo, es así que algunas de las posibles respuestas ante estos casos serían: cambiar nuestros paradigmas, reconfigurar la enseñanza para tomar mejores decisiones de lo que consumimos en internet, mejorar la forma en la que tratamos al prójimo y la manera en la que nos relacionamos en internet; lo cual  implica a la escuela como guía y a la familia como apoyo esencial.

Si bien es cierto que el internet se ha convertido en una de las herramientas más rápidas, novedosas y eficientes, a la par también abre ventanas para el denominado cyber-bulling, el acoso, o el sexting, de acuerdo a datos del análisis “Civismo, seguridad e interacción en línea” publicado por Microsoft, el 65%  de las personas encuestadas ha sido víctima de al menos un riesgo en línea, y las amenazas más frecuentes fueron: 1) el contacto no deseado (43%), 2) el trato mezquino (22%), 3) la recepción de mensajes sexuales no deseados (21%) y 4) el acoso en línea (17%).

Pero, además, derivado de los problemas de seguridad en internet, el 30% mencionó haber perdido la confianza en las personas fuera de internet, el 42% cambió su configuración de privacidad en las redes sociales, y este mismo porcentaje redujo la cantidad de información personal que compartía.

Este análisis dio lugar a la realización del Índice de Civismo Digital donde los países que registraron los niveles más altos fueron el Reino Unido, Australia y Estados Unidos, y los naciones peores evaluadas fueron Sudáfrica, México y Rusia.

Internet se ha convertido en un espacio independiente, esto no quiere decir que quede exento de las normas a las que en la vida cotidiana se tiene uno que adaptar, es por ello que hoy más que nunca el civismo digital se convierte en una herramienta para regir aquello que apenas se explora, por lo que es importante apegarnos a los siguientes ideales: 1) comportémonos con empatía y compasión, no hagamos lo que no queramos que nos hagan, 2) respetemos las opiniones diversas, 3) no publiquemos comentarios agresivos, expresémonos con bondad, y 4) reportemos actividades que amenacen nuestra seguridad y la de los demás.

Hoy, el panorama parece un poco más claro y se han comenzado a gestionar estándares de competencia para la enseñanza del civismo digital en los programas educativos, esto en conjunto con empresas que también se suman en esta preocupación por enseñar y proteger a las personas de lo que hay en internet.

*Analista en temas de Seguridad, Justicia, Política y Educación.