Segunda piel

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Garlito

Ciertamente una práctica muy antigua, llevada a cabo por varias y distintas culturas del mundo, asimismo los motivos por los cuales se imprimen en la epidermis y las figuras e imágenes que representan, son infinitas que van de lo divino a lo satánico, de romanticismo a totalmente sexual; costumbre religiosa y de estatus, poder y señalamiento social, promesa cumplida o lo contrario, dibujos que señalan costumbres y credos, frases vanas o juramentos eternos; contraseña entre ilegales identificación de entre miles de personalidades.

Daniela Reussi/ Foto: Carlos Sevilla

Somático

Pese a ser una costumbre de más de 5 mil años, practicada por pueblos disímbolos entre sí, salvo de pertenecer a una etapa histórica común, los egipcios ya tenían esta práctica tanto en algunas mujeres y hombres para mostrar su linaje o su ascendencia divina, también lo hacían con sus momias, enviando mensajes a los dioses del más allá, tratando de proteger en el inframundo a quien lo portaba; para los guerreros era una prueba de liderazgo y de furia y valor al pelear, de igual manera para impresionar al enemigo, en otras culturas esclavos o conquistados eran marcados para su identificación tanto como a los pueblos sometidos.

Foto: Carlos Sevilla

El tatuaje es un vestigio de la prehistoria, del origen del mundo y de las maneras del ser humano, de segregar, identificar, premiar o embellecer su cuerpo; durante todas las etapas de la Historia, es objeto de apasionado sometimiento o de intransigente prueba  de la debilidad humana, si en un tiempo identificaba al conquistador temerario, en otro fue para ubicar pueblos y etnias detestadas y su persecución, en la Edad Media era satánico y blasfemo trastocar la piel, costumbre oculta ahí nace el tatuaje para identificar personas afines, como los templarios o los mara salvatruchas, siglos después.

Corpóreo

¿En qué momento el tatuaje se convierte en un arte?, con la aparición de la cultura hippie en los años 60´s, el tatuaje se convierte en un mensaje de optimismo y de embellecimiento del propio cuerpo, es la piel, quizá única pertenencia de cada individuo y es ahí donde cada uno cuenta su propia historia y es el lienzo o la superficie imborrable no solo enunciando un mensaje sino haciendo más atractivo el cuerpo, más bello y sensual, resaltado ciertas formas y lugares pudorosos, resultado de la cultura pop, el tatuaje desde hace más de 5 mil años, nos enseña que el hombre y la mujer, por cual cualquiera de sus circunstancias, quiere trascender a su cuerpo, proyectarlo más allá de lo normal.

Carlos Garnica/ Foto: Carlos Sevilla

Hoy día esta práctica es casi común y ahora algo fuera de lo común son los jóvenes que no tienen uno solo en su cuerpo, búsqueda incesante de pertenecer a alguna de las tribus urbanas, o para pasar desapercibidos ante un mundo de rayados o tatuados, hoy día un estatus de rebeldía y de derecho humano, hace años era imposible observar a un policía tatuado, hoy incluso parecen de alguna pandilla; y los tatuadores son artistas del diseño, el dibujo y del color, técnicas que se van modernizando y avanzan en seguridad, higiene y estética, porque si hay algo más triste y lamentable, que un tatuaje mal hecho, por ello profesionalizar esta actividad será una buena medida, debido a que el tatuaje se incrementa en la sociedad actual mexicana.

De ser una historia de reos paso a ser un arte corpóreo, estética de la piel y del cuerpo humano, hoy es una segunda piel que lucen con orgullo y vanidad, son sin saberlo guerreros modernos combatiendo en nuevas batallas, contra la discriminación y la absoluta libertad de decidir qué hacer con el cuerpo que a cada uno nos toca vivir.

Foto: Carlos Sevilla

Rolando García

Pachuqueño, periodista guionista, registrando la historia cotidiana de todos los días