Opinión

Semaforización, falsas señales

Letras Minadas

Este lunes 15 de febrero, Hidalgo entró en semáforo naranja, una noticia que cayó de sorpresa, sobre todo porque hace 40 días el secretario de Salud, Efraín Benítez pintó un escenario aterrador, asegurando que el estado se encontraba en una situación “grave, crítica y de urgencia debido a la velocidad de propagación de Covid19”.

“De no seguir los lineamientos establecidos, en dos o tres semanas los servicios sanitarios de Hidalgo colapsarán y lamentablemente podríamos ver gente de tu familia perecer, sin recibir atención médica”, remachó el funcionario de salud.

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Un mes y una semana después de aquel fatal pronóstico, los hidalguenses chocan de frente con la decisión de las autoridades, de que Hidalgo pasa a semáforo naranja, pese a que en los últimos días casi todos hemos sido testigos que las víctimas de la pandemia dejaron de ser números y se convirtieron en nombres: familiares, vecinos, amigos, conocidos, todos alcanzados por ese virus que resultó más letal que cualquier otra arma, más de 174,000 muertos y miles de familias enlutadas lo confirman.

En su conferencia del pasado 11 de febrero, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, informó que se han aplicado 725,447 vacunas, muchos de ellos solo han recibido una de las dos dosis necesarias, lo que representa apenas el 0.5 % de población vacunada. Sin embargo, la vacuna tampoco evitará que te contagies de Covid, lo cual me han confirmado diversos especialistas consultados para la elaboración de esta columna.

El escenario pinta complicado para los mexicanos, en un país donde las vacunas llegan a cuentagotas, sin políticas públicas claras, donde los estados y municipios hacen lo que quieren y lo que pueden, porque no se terminan de unificar criterios; teniendo por un lado la exigencia de reactivación económica, por otro las cifras de infectados y muertes.

¿Y los ciudadanos?, algunos encerrados, muchos más interpretando las falsas señales de la semaforización, ejemplo de ello el 14 de febrero, donde aumentó la movilidad en las principales plazas comerciales de la ciudad con visitantes ansiosos de comprar regalos, sin valorar el llamado a hacerlo por internet.

Poco se puede pedir cuando el máximo líder un país le lleva la contraria a las autoridades sanitarias y se muestra renuente a usar el cubrebocas, porque asegura que ya no contagia. La sociedad poco a nada hará por cuidarse si un día su secretario de Salud sale alarmado a una conferencia de prensa a pedirles que se cuiden y no salgan de casa, pero días después el semáforo naranja pareciera una clara invitación a relajar las medidas de movilidad.

Uno de los especialistas consultados explicó la gravedad del asunto, mediante la siguiente analogía: Covid19 + falta de tratamiento + falta de vacunas + sociedad irresponsable + gobierno ineficiente= miles de muertos, servicios de salud colapsados y economía quebrada.

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