Opinión

Sin olvidar a Ruth en el Rey de los deportes

Sábado de recuerdos

Quienes son aficionados al beisbol, al que se llama Rey de los deportes, subsiste al paso de los años una figura emblemática: George Babe Ruth.

Fue impulsor de una nueva forma de jugar, incorporando un sólido bateo sustentado en cuadrangulares y, además, hombre desinhibido, sin limitaciones de carácter que lo atraparon con la fama, casi idolatría.

En las Ligas Mayores, la Americana en particular, se ha acentuado una rivalidad entre dos grandes equipos: Yanquis de Nueva York y Medias Rojas de Boston.

Curiosamente, Ruth, tal vez siempre pasado de peso, con contraste con un tanto abultado abdomen, piernas delgadas, y además un rostro que le hacía parecer más joven, de ahí lo de Babe, surgió de un acuerdo monetario al ser traspasado el 5 de enero de 1920 del conjunto bostoniano al neoyorkino por 125 mil dólares en efectivo y 300 mil más en cesiones.

Se estima que ha sido una de las peores transacciones en la historia del deporte norteamericano.

Nacido el 6 de febrero de 1895 en Pigtown, Baltimore, Maryland. Sus padres eran de origen alemán. Tuvieron ocho hijos, pero únicamente dos sobrevivieron la infancia: Babe y su hermana pequeña Mamie.

A los 14 años fue internado en un orfanato y reformatorio católico, en donde empezó a practicar el beisbol.

Más adelante, en 1914, Jack Dunn dueño y mánager de los Orioles de Baltimore lo contrató para su equipo. Fue cuando los veteranos del club lo empezaron a referir como Babe.

De este este conjunto pasó al de Boston.

Se infiere que aún no se conocía su poder con el bate y sí su calidad de lanzador.

En 1916 Ruth llegó a la Serie Mundial y lanzó el cuarto partido contra los Brooklyn Robins. Cedió una carrera en el primer episodio, pero no otorgó ninguna más en las catorce entradas que duró el partido.

Dos años más tarde regresó al clásico de otoño. No permitió carrera en el primer partido y cedió una hasta el octavo episodio del cuarto desafío. Su récord, en las máximas series fue de 29 entradas y 2/3 sin permitir anotación, marca que permaneció durante 43 años.

Al debutar con los Yanquis en 1920, estableció récord de 54 jonrones en una temporada, sobrepasando la que él mismo había logrado con 29.

Tanta era su popularidad que el campo de juego que compartían los Yanquis con los Gigantes, el Polo Grounds, fue rebasado por miles de aficionados y levantaron uno nuevo: el Yanqui Stadium que abrió sus puertas en 1923. Fue conocido como “La Casa que Ruth Construyó”.

En 1927 impuso la marca de 60 cuadrangulares en una temporada. Perduró hasta 1961 cuando Roger Maris, también jugador de los Yanquis, la superó con 61 palos de vuelta entera.

Pero hubo una salvedad de los estudiosos. Ruth había conseguido los 60 en 154 encuentros y Maris lo hizo en 162.

Periodistas, parte de quienes seguían al formidable bateador de poder, lo llegaron a bautizar como “El Gran Bambino”.

Hubo muchos incidentes en su carrera que lo encumbraron, pero se recuerda uno, en 1932, en la Serie Mundial contra los Cachorros de Chicago.

Hubo imágenes de ese memorable tercer partido. En la quinta entrada, el pitcher Charlie Root llevó la cuenta contra el Babe a 2-2. De pronto, el bateador señaló las gradas del jardín central. Muchos lo interpretaron como el lugar en donde pondría la pelota, como abierto desafío al lanzador de Chicago.

Y para asombro de todos logró cuadrangular.

El 29 de septiembre de 1934 consiguió su último jonrón con los también identificados como Mulos de Manhattan. El día siguiente fue el último que vistió el uniforme de la organización que lo inmortalizara.

Pasó entonces a los Boston Braves donde jugaría su última temporada en 1935. Todavía el 25 de mayo acreditó tres vuelacercas

Se retiró con 714 homeruns que luego superaron Barry Bonds y Hank Aaron.

Trascendió que Ruth deseaba dirigir a los Yanquis pero pretendidamente no tenía fama de confiable.

Ingresó en el Salón de la Fama del Béisbol el 29 de enero de 936, junto con extraordinarias figuras como Ty Cobb, Honus Wagner, Christy Mathewson y Walter Johnson, en ceremonia celebrada en Cooperstown, Nueva York. Fueron los cinco primeros elegidos.

George Babe Ruth falleció el 16 de agosto de 1948 en el Memorial Sloan-Kettering Cáncer Center, en Nueva York.

Apenas unos años antes visitó la Ciudad de México. Después se volverían a publicar fotografías. Ya cercano el ocaso de su vida, pero sin perder la presencia de gran triunfador.

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