Sorprendentes historias de la Segunda Guerra Mundial

Historias que contar

Más que excelente, y agotadora, la investigación del escritor español Jesús Hernández (1966) en su libro Pequeñas Grandes Historias de la Segunda Guerra Mundial, presentando 250 episodios sorprendentes del mayor conflicto bélico del siglo XX.

Primer prisionero japonés

“El soldado nipón que tuvo el dudoso honor de ser considerado como tal, en el teatro de operaciones del Pacífico fue Ensign Kasuo Sakamaki. Para él, la guerra duró solo unas horas, al haber sido apresado la misma mañana del ataque a Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941”.

Años más tarde gustaba de recordar el episodio de su captura y no dejaba de traslucir un discreto orgullo por haber pasado a la historia. Según decía, “Pearl Harbor había sido el inicio de la guerra y, para mí, también el final”.

Avería inoportuna

El 20 de julio de 1944, un avión Heinkel He 177 pilotado por Horst Von Riesen sobrevolaba cerca del cuartel de Hitler en Prusia Oriental, cuando el motor se incendió. Von Riesten se dispuso a un aterrizaje de emergencia y soltó antes sus bombas sobre el bosque.

El estruendo del estallido alertó a soldados encargados de la seguridad de Hitler y fueron al encuentro del avión, creyendo que todo era parte de un complot. Interrogaron durante horas al ´piloto quien los convenció de que todo era fruto de una coincidencia.

Slovik, desertor ejecutado

Uno de los problemas que enfrentaron los Aliados tras el desembarco de Normandía fue el gran número de soldados que desertaron. En total fueron cien mil; 21,049 fueron sometidos a consejo de guerra, 49 sentenciados a muerte, pero esta pena tan solo fue ejecutada con Edward Donald Slovik, de la 28ª División de Infantería.

Fue fusilado a las diez y cinco minutos de la mañana del 31 de enero de 1945 por un pelotón de ejecución de doce hombres de su propio regimiento, cerca de la ciudad de Colmar, en el este de Francia. En 1987 su cuerpo fue trasladado a Estados Unidos.

Héroes caninos

En la batalla por la isla de Guam, en el Pacífico, en julio y agosto de 1944, los perros tuvieron una intervención destacada auxiliando a las fuerzas norteamericanas en un teatro bélico muy complicado.

Los Marines encargados de capturar la isla recurrieron a 72 canes, la mayoría doberman y pastores alemanes, para abrir las marchas por la selva, ya que eran capaces de detectar a los japoneses ocultos, ayudando así a evitar las emboscadas. Participaron encerca de medio millar de patrullas.

El soldado más valiente

El soldado norteamericano con más condecoraciones recibidas fue el texano Audie Murphy (1925-1971). El solo envió al otro mundo a 240 soldados alemanes, capturando a un número de prisioneros aún mayor.

Le otorgaron Estrella de Bronce, Cruz de Servicios Distinguidos, Estrella de Plata, Legión del Mérito, Medalla de Operaciones en Europa con siete estrellas de batalla, insignia de Unidad Distinguida, Insignia de Combate de Infantería, Insignia de experto de Infantería y cuatro Corazones Púrpura. También Francia y Bélgica lo premiaron.

Los otros protagonistas

Hitler, Stalin, Churchill, Roosevelt…ellos fueron, sin duda, los grandes protagonistas de la Segunda Guerra Mundial. Pero hubo otro hombres, muchos menos conocidos que merecieron pasar a la relatoría del conflicto, ya fuera porque llevaron a cabo actos valientes, heroicos o inauditos o, por el contrario, infames e ignominiosos.

Un ejemplo: Calvin Graham, nacido el 3 de abril de 1930, fue el soldado estadounidense más joven. Cuando se alistó voluntario en la Marina, en mayo de 1942, tenía apenas doce años cumplidos, pero mintió afirmando que contaba con diecisiete.

De Ediciones Culturales Paidós, S.A. de C.V., la primera edición impresa en México fue en julio de 2015.