Un día sin bicioficios

Ciudad y movilidad

Probablemente la gran mayoría de las personas dirán que, no pasa nada si la señora o el señor que tiene un negocio rodante no sale a la calle a brindar un producto o servicio en la ciudad, sin embargo, forman parte de una economía emergente que lleva años acercando todo tipo de productos de forma sustentable y que en muchas ocasiones no se aprecia el valor que tiene comercializar o generar un servicio en bicicleta.

Algunos de los bicioficios que encontramos, son las personas que dejan el periódico en bicicleta, un servicio que lleva décadas repartiendo el periódico desde muy tempranas horas del día para que llegue a diferentes casas o locales para que las personas esten informados del acontecer diario del país o de la ciudad; también se encuentra el jardinero que, utiliza un triciclo para desplazar herramientas pesadas y que le permite viajar distancias largas y poco accesibles; asimismo el vendedor de tacos de canasta, que utiliza su bicicleta para llegar a parques o centros donde se concentran un número importante de personas; recientemente uno de los bicioficios que ha incrementado potencialmente es el repartidor de comida, quien a través de plataformas digitales permite enviar todo tipo de comida al hogar u oficina.

En Ciudad de México con la implementación de la ciclovía emergente en avenida Insurgentes, el uso de la bicicleta incrementó un 275 porciento, de los cuales el 20 porciento de los ciclistas son repartidores de comida y el reporte modal en la vía está enfocada hacia un giro comercial. Este indicador, revela el potencial que tiene la bicicleta como un eje de emprendimiento social y desarrollo económico en nuestros entornos.

Por todo lo expuesto con anterioridad, debemos de comprender el impacto que se tiene de estos oficios que se generan alrededor de la bicicleta, que facilitan nuestro día a día accediendo a ciertos bienes y servicios de forma sustentable y que sin mucho de estos trabajos nos afectarían en nuestro desarrollo personal y profesional.

Si bien, esta nota no pretende saber que pasaría si un día no existiera los bicioficios, si pretende visibilizar y humanizar la labor que desempeñan no solo por el trabajo que desempeñan, sino por las condiciones en las que tiene que trasladarse para brindar un servicio.

Con dedicación a todas aquellas personas que utilizan la bicicleta como herramienta de trabajo y se desplazan por los diferentes puntos del territorio hidalguense enfrentándose a ciertas barreras arquitectónicas que impiden que puedan trasladarse de forma segura por la ciudad, exponiendo su integridad física en todo momento.

Ricardo Bravo

Activista, promotor de la bicicleta, amante del deporte de aventura y la naturaleza. Creo en el desarrollo sostenible y el trabajo en equipo.